Hay veces en que tan sólo
la soledad nos repara...
y dan vueltas por nuestra alma
los fantasmas que esperan
en la puerta de la esperanza.
Hay veces en que tan sólo
la soledad nos repara...
entonados con nuestro ritmo interior
salen a flor los brotes
que pinta con su luz el alba.
Hay veces en que tan sólo
la soledad nos repara...
mientras duerme la nostalgia
y la angustia se viste de gala, cuando
asoma la soledad para deletrear sus palabras.
Hay veces, muchas veces...
que ahogado el sentimiento
pide auxilio al espíritu,
hay veces que tiene insomnio la emoción,
y se desgarra en penumbras
sólo, muy sólo, el corazón.
Y entonces:
hay veces, muchas veces
que no puedo compartir
ni siquiera conmigo
este exilio de incómodo pesar,
hay veces en que se divorcian
en un duelo conyugal,
los amores y el alma,
hay veces en que tan sólo
la soledad nos repara...